Omitir y pasar al contenido

Los diamantes son para siempre - Sean Connery en Las Vegas, Nevada - 1971 - Certificado original (COA), logotipo holográfico del editor y código QR

Fotografía enmarcada de «Diamonds are forever - Sean Connery en Las Vegas, Nevada - 1971 - Certificado original (COA), logotipo holográfico del editor y código QR» — Impresión artística en blanco y negro sobre papel Fine Art 70x50 cm

  • ✓ Marco de madera maciza: 75 × 55 × 2 cm | Cristal de 3 mm
  • ✓ Edición limitada numerada de 30 unidades y firmada (certificado de autenticidad + holograma)
  • ✓ Hecho a mano en nuestro taller | Envío en 48 horas
  • ✓ Foto con licencia
SKU:30213

En stock

Precio rebajado 149,00 €

Impuestos incluidos.

🚚
Envío a España
GRATIS
Tamaño
Color del paspartú
Tu pedido, con total seguridad
Formas de pago aceptadas

Disponible Klarna: paga en 3 plazos sin intereses

Entrega en 2 a 7 días
Asistencia 5 días a la semana
Devoluciones en un plazo de 14 días
Embalaje seguro
Envío en un plazo de 48 horas laborables
Embalaje resistente a los golpes y seguro
Seguimiento del pedido incluido
Certificado de autenticidad incluido
Consultar por WhatsApp

Acerca de esta foto

Sean Connery en los campos de golf de Las Vegas durante el rodaje de «Diamantes para la eternidad»

Esta fotografía muestra a Sean Connery una pausa para jugar al golf durante el rodaje de «Diamantes para la eternidad» en 1971 en Las Vegas. El director Guy Hamilton había organizado esta sesión para que el actor escocés pudiera relajarse entre las escenas de acción de la séptima entrega de James Bond. Connery, apasionado del golf desde su infancia en Escocia, solía aprovechar los rodajes para dedicarse a su afición, creando momentos auténticos lejos de su personaje de espía.

«Diamonds are Forever» supuso el triunfal regreso de Connery al papel de Bond tras el interludio de George Lazenby, y recaudó 116 millones de dólares en la taquilla mundial. Producida por Albert R. Broccoli y Harry Saltzman, esta película, protagonizada por Jill St. John y Charles Gray, consolidó la reputación de Connery como el intérprete definitivo del agente 007, a pesar de sus reticencias iniciales a retomar el papel.

Un momento de gracia capturado entre toma y toma, que revela al hombre que se esconde tras la leyenda del cine.

Volver al inicio